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La biodiversidad como garantía de bienestar

Como guardianes de la biodiversidad mundial, los agricultores pueden recuperar y mantener plantas, árboles locales y animales autóctonos, asegurando así su supervivencia

La biodiversidad muestra la cantidad, la variedad y la variabilidad de los organismos vivos que habitan la Tierra. El término también abarca la manera en que esta diversidad cambia de un lugar a otro y con el paso del tiempo. Asimismo, comprende la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida.
¿Por qué es tan importante preservar la biodiversidad? Los ecosistemas terrestres y marinos, las especies que los habitan y sus estructuras genéticas producen servicios ecológicos que mantienen la vida en nuestro planeta, regulan el clima, la calidad del aire y del agua, y nos proporcionan alimentos, fibras, energía, medicinas y otros recursos estratégicos para la economía, la salud y el bienestar de las personas.

Como guardianes de la biodiversidad mundial, los agricultores pueden recuperar y mantener plantas, árboles locales y animales autóctonos, asegurando así su supervivencia. Tienen la capacidad de ayudar a fomentar y mejorar la calidad de vida de diferentes especies. Entre las prácticas positivas destacan las semillas resultantes de las siembras (legumbres, cereales…) que sirven de alimento a diferentes especies de animales o el hecho de que la actividad agrícola y ganadera continua, sea capaz de mantener saneadas las parcelas controlando la presencia de especies invasoras que rompen el equilibrio de los ecosistemas.

Además, no se debe olvidar que el ganado sirve de alimento para diferentes especies carroñeras. Por si fuera poco, las abejas y otros insectos son esenciales para que se dé la polinización de las plantas, función vital para la conservación de muchas especies, y la apicultura es una práctica clave para ello.

Por su parte, la pérdida de biodiversidad tiene efectos negativos sobre varios aspectos del bienestar humano, como la seguridad alimentaria, la vulnerabilidad ante desastres naturales, la seguridad energética y el acceso al agua limpia y a las materias primas, entre otros.